Divergentes surgen porque en un tiempo la sociedad estaba dividida en cinco facciones (categorías), cada una basada en una virtud principal:
- Abnegación:
- Valoran la generosidad y el sacrificio por los demás.
- Suelen ser líderes políticos.
-
Osadía:
- Representan la valentía y el coraje.
- Son los protectores y soldados.
-
Erudición.
- Priorizan el conocimiento y la inteligencia.
- Se encargan de la ciencia y la educación.
-
Verdad
- Creen en la honestidad absoluta.
- Manejan la ley y la justicia.
-
Cordialidad.
- Defienden la paz, la armonía y la amabilidad.
- Se dedican a la agricultura y convivencia.
Pero los “Divergentes” son personas que no encajan en una sola facción, porque tienen cualidades de varias, piensan por sí mismos y no pueden ser controlados, rompen las reglas del sistema, demostrando que el sistema de facciones es falso o incompleto y son libres para cambiar todo. Y por eso son especiales (y también perseguidos) como nosotros.
Sin lugar a dudas Divergente resumen muy bien los inconvenientes de las etiquetas, de pertenecer a grupos concretos que ocasionan dejar de SER y ESTAR. Ellos tienen claro que conocer cómo funciona nuestro cerebro es la clave del cambio, teniendo en cuenta la plasticidad neuronal y la importancia de la interacción con el ambiente para seguir creciendo.
Capítulo 5: Romper paradigmas.
"Es pronto para comprender ,que pueda mirarte y verme a la vez, que escuches hoy mi voz que tanto te cantó los meses que tú fuiste yo".
Tradicionalmente, la diversidad se ha entendido como:
- Incluir a personas “diferentes” dentro de un sistema que ya existe.
- Adaptar (o integrar) a quienes no encajan en la norma dominante.
- Mantener una idea de “lo normal” y “lo distinto”
Es decir, se acepta la diferencia, pero muchas veces desde una mirada donde hay un estándar principal.
La neurodiversidad cambia completamente ese enfoque:
- No hay una sola forma “correcta” de pensar o funcionar.
- Las diferencias neurológicas (como autismo, TDAH, dislexia, etc.) no son defectos, sino variaciones naturales del ser humano
- No se trata de “incluir al diferente”, sino de reconocer que la diversidad es la norma,
El libro termina con una frase de un gran referente, Francisco Mora Teruel: “Al final cada cerebro se asemeja a otro como los árboles de un bosque, que aún siendo todos de la misma especie y en la lejanía parecen iguales, de búsqueda, en las pequeñas ramas e incluso en ramas principales, son claramente diferentes. Tal cosa ocurre incluso en cerebros con carga genéticamente idéntica (clones) como son los de los gemelos univitelinos. De ahí la enorme importancia del medio ambiente no sólo físico, sino desde luego y sobre todo del medio ambiente familiar, cultural y social. (Mora Teruel, 2008. El reloj de la Sabiduría)”
Al final del libro encontramos dos desplegables.

Capítulo 7: Los árboles que susurraban a la Escuela.
Aquí fuera de Normalia, paso mucho tiempo en la naturaleza, cerca de árboles sabios que me susurran:
Encuentro debajo de un árbol una persona sabia,
me dice que se llama Francisco Mora Teruel, me mira a
los ojos… Me emociona que alguien descubra verdaderamente como soy. Me
regala unos mensajes envueltos en hojas de girasoles, en ellos puedo leer:
1. Al final cada cerebro se parece a otro como los árboles de un bosque, que aun siendo todos de la misma especie y en la lejanía parecer iguales, de cerca, en las pequeñas ramas e incluso en ramas principales, son claramente diferentes. Tal cosa sucede incluso en cerebros con carga genéticamente idéntica(clones) como son los de los gemelos univitelinos. De ahí la enorme importancia del medio ambiente no solo físico, sino desde luego y sobre todo del medio ambiente familiar, cultural y social. (Mora Teruel, 2008. El reloj de la Sabiduría)
2. Nuestro cerebro en su
propio funcionamiento se hace día a día, en su sentido más físico y
químico, en su interacción con el medio ambiente en que nace, crece y se
desarrolla. (Mora Teruel, 2008. El reloj de la Sabiduría)
3. ¿Qué es el ser humano? El ser humano es,
como todo en la naturaleza, un proceso, un ser vivo en cambio constante de su
cuerpo y de su cerebro en el que nada es permanente e inmutable. Consecuente a
ello la aparente identidad del ser humano, su propio yo, cambia con el tiempo.
De hecho , la identidad del ser humano es un espejismo creado por su propio
cerebro. (Mora Teruel, 2008. El reloj de la Sabiduría)
4. Por eso cada ser
humano es un universo irrepetible que se construye en referencia inmediata a su
cultura y al marco social que lo envuelve.. No hay pues dos individuos humanos
idénticos. ¿Acaso no extraemos nuestras ideas acerca de lo que el ser humano es
de un abstracto que no se ajusta a ningún ser humano concreto.
5. En Neurociencia
ya no se habla de mente. porque la mente como entidad absoluta, no existe. La
mente como identificativa de un individuo , aquello que se refiere a algo
estático o permanente no existe. Lo que existe son los procesos mentales,
procesos, eventos o sucesos caracterizados en términos de actividad neuronal
que cambia con el tiempo en circuitos interconectados y distribuidos a lo largo
y ancho del cerebro. Utilizando una expresión poética, la mente es el tejido
neuronal cosido con hilos de tiempo. La mente es la actividad del mismo
cerebro.
No saben que con ellas, creemos que nuestro cerebro es distinto y nunca llegará a comprender la diversidad de conocimiento, nunca podremos adaptarnos . Pero yo ya he descubierto que no hay ningún cerebro que se parezca y que el entorno es decisivo para que siga creciendo en conexiones repletas de experiencias y vivencias ¿Y, si el ambiente es tan importante, por qué no se invierte los esfuerzos en que Normalia sea un lugar enriquecedor para todos los que allí viven? ¿Y si existiera un Manual de Mejoras en el ambiente para que nuestro cerebro siga creciendo en conexiones? ¿Para qué un manual de etiquetas para personas?
Nos recuerda que el verdadero aprendizaje nace de lo sutil, de la emoción, de la curiosidad y de la belleza que muchas veces pasa desapercibida. Invita a moverse con propósito, no con prisa, a saber dónde posar el alma antes de avanzar. Como él encuentra el néctar en cada flor, la Escuela debe descubrir el potencial único en cada ser.
Habla también de ligereza, de soltar lo rígido y lo impuesto para poder volar hacia nuevas formas de enseñar y aprender. Sugiere conectar sin invadir, acompañar sin imponer, porque ahí habita el respeto profundo. Y antes de partir, deja una última verdad suspendida en el aire: que lo invisible sostiene lo visible, y que en los vínculos, en lo que no siempre se ve, es donde realmente comienza la transformación, y donde la alegría compartida se convierte en motor de vida.




















