Este Departamento de Orientación no se limita a detectar dificultades, sino que busca comprender qué necesita cada persona para florecer. Que no coloca etiquetas, sino que abre caminos. Que no levanta muros ante las diferencias, sino que tiende puentes entre cerebros, emociones, personas y espacios.
Así nace Juega con el espacio. Espacios de Origami: una propuesta para convertir el Departamento de Orientación en un territorio vivo de experimentación, encuentro y descubrimiento. Un lugar donde las puertas se convierten en retos, las cuerdas tienden puentes, las pinzas simbolizan conexiones y los laberintos nos recuerdan que, a veces, necesitamos cambiar de perspectiva para encontrar una salida. Porque no queremos una Escuela que obligue a todas las personas a plegarse de la misma manera. Queremos una Escuela capaz de desplegar múltiples posibilidades para que cada una encuentre su forma de SER, aprender y convivir.
¿El espacio que habitamos cuida nuestro cerebro ?¿Qué experiencia cerebral y emocional estamos construyendo? ¿Y si con la Escuela también pudiéramos hacer origami?
El cerebro adapta nuestro comportamiento a todos los ambientes, y lo hace adaptándose él mismo, cambiando físicamente, a través de las conexiones neuronales que se establecen entre sus células. El cerebro es un órgano que se encuentra en construcción permanente, con una capacidad de "cerebroflexia" que parece inagotable. Nunca está terminado del todo, jamás está completo. Siempre hay algo que añadirle y algo que podar.(David Bueno, 2016).
Nuestro Origami Pedagógico se construye mediante diferentes pliegues.
- Pliegue cognitivo: Espacios que favorezcan atención, comprensión, exploración y pensamiento.¿Este espacio ayuda a mi cerebro a concentrarse?
- Pliegue emocional: Espacios que reconozcan que las emociones forman parte del aprendizaje. ¿Cómo me hace sentir este lugar?
- Pliegue Social: Espacios que favorezcan cooperación, diálogo y encuentro. Ofreciendo posibilidades de elegir, relacionarse y pertenecer ¿Este lugar nos ayuda a aprender con los demás?
- Pliegue de la Calma: Espacios donde poder disminuir la activación y recuperar el equilibrio. ¿Cómo puedo calmar mis emociones?
- Pliegue creativo: Espacios que permitan imaginar posibilidades y cultivar la curiosidad. ¿Este espacio me invita a imaginar, crear y diseñar?
- Pliegue inclusivo: Espacios capaces de acoger diferentes necesidades y maneras de aprender. ¿Aquí hay sitio para todos?
Si el cerebro puede cambiar, si las experiencias pueden transformar, si los espacios pueden influir en cómo sentimos, atendemos, nos movemos y nos relacionamos, entonces la Escuela también puede aprender a transformarse. David Bueno nos invita a pensar desde la cerebroflexia. Ana Mombiedro nos invita a mirar los espacios que cuidan nuestro cerebro. Loris Malaguzzi nos recuerda el valor del ambiente como tercer educador. Y el origami nos regala la imagen perfecta para unir todas estas miradas: Una hoja no necesita romperse para convertirse en algo nuevo. Necesita un pliegue. Y después otro. Y otro. Hasta descubrir una forma que todavía no conocíamos. Quizá la Escuela tampoco necesite romperse para transformarse. Quizá necesite aprender a plegarse. A cambiar de forma. A adaptarse. A escuchar. A cuidar. A experimentar. A jugar. Porque una Escuela que cuida el cerebro no es una Escuela que sabe exactamente cómo debe ser. Es una Escuela capaz de preguntarse continuamente: ¿Qué nuevo pliegue necesitamos hacer hoy para que todos podamos aprender mejor?
Espacios de Origami es una propuesta neuroeducativa que entiende la Escuela como una gran hoja capaz de plegarse, transformarse y desplegar nuevas posibilidades de aprendizaje.
Inspirada en la plasticidad cerebral y la cerebroflexia de David Bueno, parte de una idea sencilla: si nuestro cerebro cambia con las experiencias, también podemos transformar los espacios para favorecer experiencias que conecten cognición, emoción, cuerpo y relaciones. Cada pliegue conduce a un espacio con una intención: conectar, explorar, crear, regular, cooperar, imaginar o reflexionar. Así, el espacio deja de ser un simple escenario y se convierte en parte activa de la experiencia educativa: un lugar que no solo habitamos, sino que nos invita a pensar, sentir, relacionarnos y aprender.
¡Pliega el espacio. Conecta experiencias. Despliega posibilidades !
2. El Juego es el motor que activa la maquinaria del cerebro.
5. La Vida es como un espejo. Te sonríe si la miras sonriendo.
8. Reguemos nuestras pasiones y deseos.
10. El Botiquín de soluciones.
11.La luz que ilumina lo roto.
13. Sé un arco iris en la nube de alguien.
Una cuerda, dos burros , dos comederos. Cada uno quiere alcanzar su alimento, pero la cuerda que los une parece impedirlo.
¿Qué tendríamos que hacer para que ambos lugares puedan estar conectados sin dejar de estar separados?
Habéis conseguido llegar hasta aquí porque habéis aprendido a mirar de otra manera. Primero descubristeis que una cuerda podía convertirse en algo más que una simple cuerda. La cuerda podía unir. Podía convertirse en un puente. Después aparecieron las pinzas. Pequeñas, sencillas, pero capaces de sujetar, conectar y mantener unidos diferentes puntos. Ahora tenéis ambos elementos. Pero… ¿para qué? Vuestra misión es sencilla de explicar, pero difícil de resolver: Construid algo que permita que un mensaje pueda viajar de un lugar a otro. L tenemos dentro de nosotros y la conexión es la verdadera puerta al aprendizaje ¿Qué habéis construido? ¿A qué se parece?
Cuando algo se conecta, puede transmitir.
Cuando transmite, puede cambiar lo que ocurre al otro lado.
Habéis encontrado una neurona.
Esta es vuestra tercera llave.
Pero todavía queda una pregunta…
¿qué ocurre cuando muchas neuronas se conectan?»
Durante 60 segundos:
No tienes que conseguir nada. No tienes que terminar nada.
Solo estar. Cuando termine el minuto, responde:¿Ha cambiado algo? ¿Tu respiración, tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones?
A veces, para avanzar, nuestro cerebro necesita primero parar. Habéis descubierto que la calma no es quedarse quieto. Es darle al cerebro un momento para reorganizarse. Habéis encontrado una nueva forma de avanzar. Guardad esta pista… todavía la necesitaréis.
La investigación actual señala que las experiencias lúdicas pueden implicar sistemas relacionados con la motivación, la recompensa, la regulación emocional, la flexibilidad cognitiva y las funciones ejecutivas. Una revisión neurocientífica reciente destaca precisamente la participación de circuitos relacionados con la corteza prefrontal, la amígdala y el estriado, así como sistemas neuroquímicos como la dopamina y los opioides. El juego permite practicar la capacidad de seleccionar información relevante, mantenerla en mente y cambiar de estrategia cuando las circunstancias cambian. Estas capacidades forman parte de las funciones ejecutivas. El Center on the Developing Child de Harvard señala que el juego y las actividades creativas ofrecen oportunidades para practicar atención, memoria de trabajo, autocontrol, planificación y resolución flexible de problemas. Una buena experiencia lúdica obliga continuamente a tomar pequeñas decisiones:¿Qué hago? → ¿Qué estrategia utilizo? → ¿Me ha funcionado? → ¿Tengo que cambiarla? Esto implica memoria de trabajo, control inhibitorio y flexibilidad cognitiva. Harvard define estas tres capacidades como componentes centrales de las funciones ejecutivas y señala que se desarrollan progresivamente desde la infancia hasta la adultez temprana.
En Neuroeducación, Francisco Mora Teruel plantea que el juego es especialmente importante porque combina curiosidad, placer, percepción y acción motora, convirtiéndose en una vía natural para aprender. "El juego es el disfraz del aprendizaje». Mora explica que el juego permite aprender y memorizar de manera especialmente natural, y lo relaciona con la emoción, la curiosidad y la activación de la atención.
Jaak Panksepp, uno de los grandes referentes de la neurociencia afectiva, junto con Stephen Siviy, estudiaron las bases neurobiológicas del juego social. Su revisión de 2011 describe el juego como un proceso neuroconductual fundamental e identifica un circuito en el que participan núcleos talámicos, corteza frontal y estriado. También señala la interacción con sistemas dopaminérgicos.
Cuando una actividad despierta curiosidad, sorpresa, desafío o satisfacción, la experiencia adquiere relevancia para quien aprende. Una revisión sobre aprendizaje lúdico identifica cinco características especialmente relevantes: que sea placentero, significativo, activamente participativo, iterativo y socialmente interactivo.
Al igual que un vehículo necesita que muchas piezas trabajen juntas para poder avanzar, nuestro cerebro también funciona gracias a una enorme maquinaria de conexiones.
Pero hay algo todavía más importante:El cerebro necesita activarse. Y una de las mejores formas de hacerlo es mediante el juego, el movimiento, la curiosidad, el reto y la exploración.
Por eso, esta imagen representa un motor cerebral. ¡Encendamos las luces para iluminar el camino!
¿Estáis preparados para poner en marcha vuestra maquinaria cerebral?
Hubo un tiempo en el que una pequeña esfera podía convertirse en un gran desafío. No había pantallas. No había instrucciones complicadas. Solo había ganas de jugar. Hoy tendréis que recuperar uno de aquellos juegos. Vuestra misión es conseguir que la canica haga su recorrido hasta poder llegar a encender la luz y poner en funcionamiento el motor.
Elige el juego que te llevará a obtener la llave:

El laberinto representa esos momentos en los que no sabemos exactamente qué camino tomar. Hay giros, obstáculos, caminos que parecen correctos y otros que nos hacen retroceder.La llave activa el laberinto porque simboliza que para avanzar necesitamos atrevernos a entrar, explorar y tomar decisiones. Salir del laberinto no significa encontrar el camino más rápido, sino aprender a orientarnos, persistir cuando nos equivocamos y descubrir que siempre podemos buscar una nueva ruta. Cuando consigáis salir, habréis demostrado que perderse también puede formar parte del aprendizaje.
¿Qué ha ocurrido mientras jugabais?
Habéis tenido que prestar atención, planificar, tomar decisiones, coordinar movimientos, resolver problemas, cambiar de estrategia y perseverar. Sin daros cuenta, estabais poniendo vuestra maquinaria cerebral en movimiento. Consiguiendo de esta forma los engranajes. La función de un engranaje es transmitir y transformar el movimiento. Un engranaje por sí solo no hace demasiado: necesita conectarse con otro. Cuando sus dientes encajan, el movimiento de uno hace que el otro se mueva.
3ºPliegue . El engranaje.
Una pieza sola no puede poner en marcha una máquina. Necesita encontrar a otra pieza con la que pueda encajar. Tenéis varios engranajes. Vuestra misión es conseguir que el movimiento llegue desde el primero hasta el último. Podéis probar diferentes posiciones y combinaciones. Cuando todos estén conectados y consigáis que el último engranaje se mueva, habréis puesto en marcha la maquinaria.
«Una pieza puede iniciar un movimiento.Varias piezas conectadas pueden poner en marcha una maquinaria.»
«¿Y si nuestro cerebro funcionara de una manera parecida?»
Engranajes → Conexiones → Neuronas → Cerebro
Guarda en una bolsa especial las recompensas que vas obteniendo son tesoros que contarán tu propia historia:
- Cuerda y pinzas, podemos tender puentes y conectar neuronas
- Neurona: Descubrimos que el cerebro funciona gracias a sus conexiones.
- Canica: Recordamos que jugar forma parte de nuestra infancia.
- Engranaje: Descubrimos que para que algo funcione necesitamos conexiones.
Este rincón nace de una idea sencilla, pero profundamente neuroeducativa: los sueños también necesitan ser polinizados. Igual que una flor necesita que el polen viaje de un lugar a otro para hacer posible una nueva vida, nuestras ideas necesitan estímulos, emociones, experiencias y personas que las ayuden a crecer.
Las palabras que aparecen en este rincón, imagina, ilusiónate, crea y experimenta, juega y emociónate, coopera y diviértete, comparte sonrisas, disfruta aprendiendo, sueña…,constituyen una auténtica ruta de aprendizaje.
Las mariposas y los colibríes que aparecen alrededor de este espacio adquieren así un significado especial: son mensajeros de posibilidades. Van de una flor a otra, llevando pequeñas partículas que permiten que la vida continúe. Del mismo modo, cada experiencia, cada persona que nos inspira, cada pregunta, cada error, cada descubrimiento y cada encuentro puede llevar consigo un pequeño fragmento capaz de hacer germinar un sueño. Esta es una propuesta para activar diferentes caminos del cerebro y, al mismo tiempo, diferentes caminos de la vida. Ayudarles a descubrir que tienen capacidad para participar en la construcción de aquello que ya son, convirtiendo obstáculos en posibilidades de crecimiento.
El atril que sostiene nuestro lienzo representa los apoyos que nos permiten mantenerlo en pie: las personas que nos acompañan, los vínculos que nos sostienen y los recursos que descubrimos para afrontar las dificultades.
Reflexionamos:Dibuja tus problemas en el lienzo de tu vida. Después, dales color. Cada color puede representar algo o alguien importante para ti: una persona, una amistad, una afición, un recuerdo, una fortaleza o una ilusión.No se trata de negar los problemas ni de obligarnos a estar bien, sino de descubrir qué más forma parte de nuestra vida y qué puede ayudarnos a afrontar aquello que nos preocupa.
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"Lo
que significa para mi es que estas espirales vienen de un mismo sitio y
por ese problema existen todos los demás, y se crean otras espirales por ese
mismo que aún no se cierran y a veces da más vuelta, que significa que el
problema se vuelve más grande. Y los colores son una barrera que hace que mis
problemas no se hagan más grandes, aunque esa barrera se podría romper en
cualquier momento, y significa mis amigos". |
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"
El punto negro comienza desde mi padre que se relaciona con mi mayor punto
negro y el punto más chico representa a mi padre que comienza desde allí, por
eso los pongo en separado. El color azul es mi madre, el naranja las
amistades y el amarillo el fútbol. Son barreras que me protegen. |
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La
mayoría bordean el problema trazando muros que, si se rompen, pueden propagar
el problema. |
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Mi
problema me ha generado un vacío, rodeado de emociones, En tierra firme las
personas que he perdido que me acompañan. |
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El
98% de mi vida es el problema, hasta el punto que se ha roto. EL 2% lo
representan dos personas que las represento en la esquina. |
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Los
problemas de mi vida se convierten en un pistilo con bonitos pétalos que
acarician corazones. Resiliencia |
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Muchas nubes
que rodean mi problema ¿Y si se nublan? |
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Oculto mi problema. |
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Mi
punto se ha convertido en una gran lagrima con una barrera que deja pasar la
luz e impide que emociones fuertes se apoderen de mi sensibilidad. |
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Atrapo el
problema ¿Y ahora qué? |
No permitas que un punto negro te haga olvidar todos los colores de tu vida. A veces, el punto crece; otras, parece multiplicarse, dibuja espirales, levanta muros o abre vacíos difíciles de llenar. Y, sin embargo, también existen personas, vínculos, recuerdos, aficiones y fortalezas que pueden ayudarnos a encontrar nuevas formas de afrontar lo que nos sucede.No siempre podemos elegir los puntos que aparecen en nuestro lienzo, pero podemos aprender a mirarlos, comprenderlos y buscar ayuda cuando lo necesitamos.Porque donde hay un punto puede comenzar un camino. Y donde encontramos apoyo, pueden abrirse nuevas posibilidades.
El aula no es solo un lugar de instrucción; es un entorno sensorial que modela la atención, la memoria y la regulación emocional de los alumnos. Debemos observar el espacio como una extensión del propio cuerpo; cambiar el diseño de la escuela es cambiar la forma en que los niños construyen su realidad.
Pasamos gran parte del día en interiores; el entorno escolar puede ser un refugio protector que potencie el bienestar o un espacio hostil que invite a la huida.
La luz natural regula nuestros ritmos biológicos y mejora el rendimiento; los colores suaves y las texturas orgánicas reducen la fatiga menta. Integrar la naturaleza mediante plantas, luz natural y materiales como la madera activa respuestas neuronales de calma, placer y confort. Crear rincones de refugio sensorial en los centros educativos permite a los alumnos autorregular sus emociones y recuperar un estado propicio para aprender.

























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